NOSOTROS

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sábado, 21 de abril de 2018

SANGRE #12

SANGRE #12





La silueta plateada de la mujer yace entre las sábanas revueltas. Sus curvas forman suaves colinas cubiertas de nieve que resaltan sobre un negro contundente de la noche castellana. Es lo que veo, apresar de que la habitación esté completamente a oscuras y las persianas bajadas. Es una mujer bonita, ardiente, aún siento sobre la piel la pasión de sus caricias y el sabor de su sangre en la boca, pero no puedo dejar de sentir asco. Ahora tengo la certeza de que todas mis sospechas eran ciertas. Al morderla he conseguido penetrar en ella, en su mente.Tenemos esa capacidad, la mayoría de las veces sí, pero no siempre que mordemos lo hacemos exclusivamente para comer, por así decirlo es como cuando conectamos un teléfono móvil a un ordenador y éste nos da la opción de transferir datos o de carga. En el momento en que nuestros colmillos penetran en el torrente sanguíneo de una víctima, no solo succionamos, también vertemos sustancias químicas a él, entre ellas anticoagulantes, anestésicos y neurotransmisores. Llevo media vida estudiándonos y aún estoy lejos de comprender los procesos. Por ello los mordiscos de un vampiro siempre han estado rodeados de cierta erótica, todas las leyendas albergan algo de verdad, y lejos de ser dolorosos, pueden llegar a ser muy placenteros. Hoy me han servido para despejar mis dudas sobre el traslado de Noelia (Laura) ese traslado en realidad es una sentencia a muerte. La clínica tiene órdenes de no ayudarla, solo dejarla morir, la mano y el bolsillo de su hermano andan detrás. Un ramalazo, un escalofrío me recorre el cuerpo desde la plantas de los pies hasta la nuca, es un puñal gélido, que me corta abriéndome en canal, separando la carne del hueso. Ahora comprendo el miedo de Laura, ahora entiendo su terror impotente, sabe que lo que le ha sucedido no ha sido fruto de un accidente, y quizás el empeoramiento de su padre tampoco lo sea.


Llevo diez minutos sentado en el borde de la cama, pensando, estoy embotado. Intentar cancelar el traslado no tiene sentido, solo lo retrasaría unas horas y tampoco puedo recurrir a las autoridades, pero el tiempo apremia y tengo que hacer algo, pero qué.


Me levanto y voy al cuarto de baño que está junto a la habitación. Es una casa nueva y con buenos acabados. El baño del dormitorio principal es amplio, está limpio, huele a su empalagoso perfume, como todo. Hay un armarito de colgar atestado de cremas y potingues. Luego de los sanitarios hay un plato de ducha con una mampara de cristal. Dentro hay una repisa de cristal llena de botes de champús, geles y mascarillas. Entro y acciono la llave del agua, que inmediatamente empieza a salir. Está fría, helada pero es un segundo, la caldera ha arrancado y no tarda en calentarla. Alivio mi vejiga, me quedo embelesado viendo mi orín de color coñac golpear sobre la loza blanca y como se mezcla con el agua para desaparecer por el desagüe. Huele fuerte, a sangre y a alcohol. Mi miembro viril aún está sensible. La ducha me despabila, me despega el olor a sexo y de alguna forma misteriosa rebusca en la papelera de mi pensamiento donde recupera una de las primeras ideas que vinieron a mi mente. Ahora me parece brillante, de igual forma que antes me pareció absurda y descabellada. Doy un manotazo al grifo y salgo de la ducha. No hay tiempo que perder. son las 03:05 minutos de la mañana, aún tengo margen para hacer algo.


Salgo del domicilio de la directora de la forma más discreta y silenciosa posible. Cuando despierte, descubrirá dos pequeñas incisiones en el cuello, idénticas a las marcas de unas agujas hipodérmicas, que no tardaran en desaparecer además un recuerdo vago y neblinoso de un mordisco. Uno que le asestó ese misterioso hombre, el mismo que la abordó de aquella forma tan extraña, con el que terminó en la cama después de un par de copas. Un mordisco que le recordó a esos que había visto en el cine, uno que solo daban los ¿vampiros?.


La calle está tan desierta como cuando llegamos, comienzo a andar hacia donde tengo aparcado el coche. Si hubiera sabido que habríamos terminado en su casa no lo hubiera traído, lo hubiera dejado en el Hotel, pero esto no deja de ser una locura e improviso sobre la marcha como ahora. De hecho este estúpida reflexión sobre el coche no es otra cosa que una argucia de mi mente para aliviar la tensión, porque aún no soy o no quiero ser consciente de a donde me dirijo. No hay otra salida. Laura me necesita y no puedo fallarle, no he llegado tan lejos para nada.


El spider arranca, comienza a desentumecerse del frío helador mientras rueda por las calles del centro de Valladolid. Busco salir a la nacional que me llevará al cruce con la CL610, y luego a las bodegas Blázquez. Uso los mandos del volante para activar el equipo de música del coche, selecciono un tema de la banda californiana más famosa de heavy metal llamado “Enter Sandnman”. Los primeros compases empiezan a sonar poderosos y contundentes, agarro el volante con firmeza. Pablo Blázquez va a tener una visita, una inesperada.


La casona familiar se encuentra junto a la bodega y en medio de cientos de hectáreas de viñedos. El padre de Laura nunca quiso separarse de su tierra, de sus viñas y pretendió que sus hijos hicieran lo mismo, lo consiguió con dos. Una garita con un guardia de seguridad controla la verja de acceso. Esto no lo tenía previsto, pero ya no puedo dar la vuelta, soy como una mosca en un plato de leche. Me acerco y paro justo delante de la garita el guardia es un hombre de unos 40. Primero me mira curioso cuando ve que me detengo y bajo la ventanilla del coche para hablar él me imita y abre la de su puesto.



-Buenas noches - Saludo


-Buenas noches - Contesta. En su mirada hay curiosidad y precaución.


-Necesito hablar con Don Pablo Blázquez es de vital importancia


-Lo siento, pero eso es imposible, tendrá que esperar a mañana.

Bien, la respuesta es la que esperaba. El hermano de Laura está en casa. Confirmarlo ha sido un alivio, durante el camino me torturaba el hecho de no encontrarlo.


-Perdón. No me ha entendido, pero si espero a mañana para hablar con él, yo tendré un grave problema y usted pasará a engrosar las listas del paro y creo que don Pablo se encargará personalmente de que no encuentre trabajo. Sabe perfectamente de lo que estoy hablando, ¿verdad?. Dígale que le traigo noticias de la clínica San Lorenzo.

El farol ha funcionado, el hombre de uniforme azul, descuelga un teléfono con desgana ahora en su mirada hay rencor y una lucha privada entre la sartén y el fuego.


-Perdón por las horas señor...Sí, lo sé y le pido disculpas...pero me dicen que es de extrema urgencia…si no, no me hubiera atrevido...de la Clínica San Lorenzo… Bien, ahora mismo señor, buenas noches perdón otra vez. Cuelga sin mirarme activa la verja que se desliza con suavidad sobre un rail bien lubricado dejando el camino libre

Penetro en la propiedad con una leve sonrisa de suficiencia en los labios. Lo reconozco solo es una burla hacia el vigilante, y una manera de relajarme, porque la hora de la verdad ha llegado.


Un camino asfaltado separa la entrada de la casa. Unas farolas lo flanquean, su luz se ha activado con la apertura de la verja. Los ladridos rompen el silencio de la noche son graves, furiosos, amenazantes. Perros, odio los perros, aquellos animales tienen un sentido del olfato y el oído tanto o más desarrollado que el mío, son los únicos que se percataran de que soy lo que soy. Un par de rottweiler han empezado a escoltarme. El viaje ha terminado, los canes me ladran mientras esperan que baje del coche, lo he detenido frente a la puerta de una casona señorial de aspecto rústico. La puerta se abre y aparece el mismo hombre con el que me cruce al salir de la habitación del hospital clínico, solo que ahora no lleva traje ni el pelo engominado, si no un batín azul oscuro, aguarda. Sin duda, los perros son parte del mensaje de bienvenida que viene a decir “¿quién coño eres tú y qué quieres?” Si no hubiera acertado no lo hubiera sacado de la cama, mi visita le pone nervioso no hace falta ser muy inteligente para saber que oculta algo, algo lo suficientemente grave como para aceptarla.

Abro la puerta y automáticamente los perros se acercan sin dejar de ladrar, los ladridos han pasado a ser rugidos. Los colmillos de los rottweilers resaltan en sus hocicos arrugados. Creo que don Pablo está disfrutando con esto, pero si cree me va a amedrentar está muy equivocado, si supiera la verdad sería él el que lo debería estar y mucho.

Continuará...
 
 

sábado, 24 de marzo de 2018

Riada #12



“Seguían abrazados, él le besaba el cuello. El cuerpo de Laura tembló entre sus brazos, por un momento lo sintió frío. Intentó separarse de ella, ¿qué pasaba?. Estaba rígida, agarrotada, sus uñas se clavaron en el cuello cuando intentó alejarse, notó el dolor de las diez hincándose en la carne.

Por un momento todo volvió a tener sentido, desgraciadamente lo hizo, ahora el que temblaba era él. Empujó el cuerpo de su mujer, tenía que separarse de ella, sintió asco y terror al tiempo. ¡Dios mío, no podía ser, no podía ser!.

Lo consiguió a duras penas, la cara de Laura quedó frente a la suya, a poco más de un palmo. Los ojos le brillaban en azul, como si en vez de ojos tuviera dos zafiros incandescentes que le apuntaran, azules, profundamente e insanamente azules. No podía seguir mirándolos, era mirar a la mismísima Locura. No, esos ojos no eran los de su mujer, él lo sabía bien; él los había visto antes, en otro lugar, en otro rostro.

Todo era verdad, lo que aquel demonio le había contado era verdad, lo que él había vivido era verdad, no lo había soñado y ahora también estaba dentro de su mujer. Le habían vuelto a engañar. El pánico hizo presa él. La empujó en un acto más reflejo que voluntario, producto del terror. El cuerpo de Laura no se resistió, estaba vacío, igual que una cáscara, ausente, como si fuera un autómata que se hubiera quedado sin baterías. No intentó defenderse, no usó los brazos para protegerse en la caída, simplemente cayó como un árbol que recibe un último hachazo, como un peso muerto. Una de las argollas de la cortina de baño saltó por los aires, no pudo sujetar el peso de la mujer al caer, como tampoco las cervicales pudieron resistir el impacto contra el bidet.”

-¡Noooo!

Abrió los ojos, el corazón le golpeaba en el pecho como un loco que no lo es, golpea la puerta de su celda acolchada, gritando, asegurando su cordura. Otra vez aquella pesadilla. Otra vez, una de sus pesadillas favoritas. Esas que le perseguían desde siempre, pues ya no podía recordar nada antes de aquello, antes del Azul.

Muchas noches empujaba el cuerpo de lo que alguna vez fue su esposa y podía oír el crujir de las vértebras contra la porcelana del bidet, igual que el de unas nueces al cascarse. Otras soñaba con Paula y entonces era aún peor.

Cuando despertaba es cuando hubiera preferido seguir soñando, porque bien sabía que no eran exactamente unas pesadillas. No, no eran un mala pasada de su subconsciente jugando con sus miedos mientras dormía. No, aquello eran recuerdos, unos tan vívidos que le mantenían en una vigilia esquizoide y luego en un descanso imposible. Con el tiempo y la medicación consiguió al menos, mientras estaba despierto, apartarlos de su mente y entonces le dijeron que estaba curado. ¿Curado? Hay heridas que no se curan. Él tenía un cáncer en el alma y esos no se curan. Sólo se adormecen hasta que llega la noche. En esos momentos su psique cancerígena era libre de torturarlo todo lo que quisiera y ese era un buen motivo para temer dormir.

Volvió a arrebujarse entre los cartones que componían su lecho. Se colocó del lado derecho para evitar que la claridad de una farola le diera directamente en los ojos. Aquel soportal era un buen lugar para pasar la noche y sería perfecto si no fuera por aquella farola, por eso estaba libre. Ningún otro mendigo lo había reclamado y no tuvo que pelear por él. A él le gustaba “dormir” con luz, como un niño que necesita la lamparita de la mesita de noche.

Pero tampoco estaba cómodo. Tenía una extraña sensación que le hacía hormiguear la nuca, como si alguien lo estuviera observando. Un indigente está inmunizado contra esas miradas curiosas de transeúntes, esa especie de mezcla de lástima, curiosidad y asco. Aquello era distinto, no se trataba de soportar el peso de unos ojos anónimos. Aquella sensación era conocida para él, pero no, no podía ser, o sí….sí que podía ser, de hecho debería haber estado preparado para ella. Él había pateado el avispero. No podía seguir siendo tan inocente, tan cobarde, delegar toda la responsabilidad en manos de un extraño. Era su responsabilidad, siempre lo había sido y una vez más no daba la talla. Permanecía escondido en su cubil de cartón a la espera de otros averiguaran qué ocurrió con su hija, esa misma muchacha que ahora yacía muerta en un depósito de cadáveres por su culpa.

El miedo antiguo había dejado de husmearlo y comenzaba a rajar a realizar pequeños, precisos y dolorosos cortes igual que un sádico que se deleita con el sufrimiento de su víctima. Rompió a temblar, el esfínter de la vejiga se relajó mojándolo. Sintió primero el calor del orín y acto seguido el frío húmedo de la vergüenza y el pánico pegándose a su piel

- Buenas noches don Luis. Me alegra volver a verle.

Se despertó de súbito, igual que en el sueño pero esta vez de verdad. La luz de la farola se derramaba sobre su lecho de cartones revueltos y manchados de orines. ¿Había sido un sueño? No podía asegurarlo. Era, había sido tan real. Se miró y sintió asco y vergüenza de sí mismo. Era un cobarde que se había meado encima. ¡Dios! aquello había vuelto a comenzar. Set lo había encontrado y esta vez no tendría tanta suerte.

Tenía que advertir al policía. Aquel sueño o lo que hubiera sido solo podía significar una cosa. Ahora estaban bajo la mirada de aquel monstruo. Y Arturo no podía hacerse ni siquiera una pequeña idea de lo que Set podía hacer. 

Continuará...

domingo, 18 de marzo de 2018

The Priest, the disc & the Magnum

Tanto monta
monta tanto,
lo de Judas
o lo de Magnum.

Y así es, creo que estoy en condiciones de decir que tanto ''lost on the road to eternity'' de Magnum:
 
 como ''firepower'' de Judas Priest:

...son dos discazos cada uno en su estilo y siendo honestos con ellos mismos y a lo que se espera de estas dos bandas originarias de los 70's y tras más de veinte discos y giras en las espaldas, no sería sorpresivo que se dedicaran a vivir de las rentas y editar algún ''grandes éxitos'' por navidad y seguir llenando el bolsillo, pero en las antípodas de toda esta especulación, se han vuelto a poner en primera fila de la actualidad roquera con sendos discos de un alto nivel.
Los primeros, fieles a su estilo de hard melódico y orquestaciones elegantes y los segundos porque han vuelto a poner la Harley en pleno funcionamiento y la autopista se les queda pequeña cuando suena el heavy metal del sacerdote.

Lo de Magnum es digno de enmarcar, los ingleses llevan cuatro décadas presentando discos más que dignos, algunos insuperables y otros más modestos, pero es toda una hazaña hercúlea llegar hasta aquí, al 2018 con esa frescura más propia de los 80's que de ahora y seguir patentando canciones de las que apetece cantar enteras sin perder las cuerdas vocales y hasta los solos de guitarra también se pueden cantar, Toni Clarkin es todo un maestro de la guitarra y sabe en qué plano situarse cuando ritmea y en los solos es fácilmente reconocible su estilo pausado y elegante.


Bob Catley sigue encontrándose muy bien de voz y según he podido ver en algún video reciente en directo, está al 100% Sus letras me siguen llevando de viaje a lugares especiales y mágicos perdidos en algún rincón del tiempo, donde hadas, duendes y golfillos se nos presentan en forma de melodías.
Cada canción es como un viaje a un lugar diferente.

 
La carátula del disco es una preciosidad y conociendo a la banda, cuando la presentación está así de mimada, es que trae consigo buena música. Coros inconfundibles, teclados muy bien compactados con el resto de instrumentos y canciones con nota, ninguna ha aprobado con un 5, la media según mis orejas estaría por el 8'5 lo cual es motivo para presumir entre los que somos fans de los ingleses.
 
 

 
Esto es todo un muestrario de hard, de lo que debe ser una canción roquera clásica, con un riff de guitarra contundente, un ritmo de batería machacón, unos teclados de la escuela Purple y una voz casi rota y que te hace evocar esos pasajes tan peculiares como denominador común, o sello característico.
El dúo compositivo formado entre Clarkin y Catley es de los más prolíficos que conozco, ellos firman casi la totalidad de las canciones y visto lo visto, parece que conservan mucha magia.
 
Este disco de Magnum me transmite lo que otros suyos anteriores, que necesito escucharlo a solas o con alguien que sea fan de la banda, porque cada canción tiene un detalle que apreciar o un arreglo medio asomado con timidez por alguna parte y no se aprecia si uno no está atento, pero una vez bien disfrutado, es el disco indicado para escuchar mientras se conduce o de cantar junto a los colegas mientras suena en el bar.
 
 
 
 
 
 
Y después de viajar plácidamente en una nave de lujo, pisamos el asfalto, nos ponemos el casco y le damos gas a fondo a la Harley..
 
''firepower'' de Judas Priest, o cómo irrumpir en las listas de venta de discos en media Europa dando una patada. En Reino Unido se han situado en quinta posición, algo que no lograban desde 1990 con ''british steel'' y en Suecia están de número 1 por primera vez en la historia de la banda.
 
 
La gira de presentación comenzó el 13 de marzo con la presencia del guitarrista Andy Sneap (Sabbat, Hell) en lugar del veterano Glenn Tipton aquejado de parkinson y que no ha podido apuntarse a la gira, pero sigue siendo miembro oficial.
 
 
El disco empieza sin respiro, canciones como la misma ''firepower'' que dá título al disco, ''lightning strike'' que va a toda velocidad y ''evil never dies'' ya te van diciendo que no hay lugar para el relax, aquí hay heavy metal del bueno, con baterías galopantes, guitarras afiladas y el metal god, gritando como siempre y haciendo de maestro de ceremonias en cada corte del álbum.
 
 
 
''never de heroes'' es un medio tiempo con sello judas, que sin llegar a ser balada, se convierte en himno de los de cantar puño en alto.
 
''necromancer'' es otro cañonazo con riffs asesinos y buenos coros, rememorando fórmulas anteriores y sonando muy bien, actualizado y de ritmo potente.
 
''children of the sun'' es de las de partirse el cuello por el ritmo pesado, aunque contiene su parte melódica casi baladística para darnos un respiro y reordenar las cervicales.
 
''guardians'' empieza con un piano emotivo con aires de folk donde se van sumando unas guitarras doblando melodías que dan paso a los riifs de guitarra de las estrofas que tan famosos les hicieron y el estribillo va muy bien arropado con coros y toda la potencia sonora de la banda.
 

''rising from ruins'' es una pieza de las que el estribillo invita a cantar, se deja querer a la primera escucha, está muy bien estructurada y los duelos de las guitarras nos dejan grandes momentos como bien nos tienen acostumbrados desde siempre.

''flame thrower'' creo que va a ser mi ojito derecho, por su energía, por el ritmazo que lleva la canción, porque se han atrevido a hacer un puente pre-solo de lo más sorprendente a estas alturas de la historia de la banda y espero que se convierta en favorita del set-list en la gira.

''spectre'' tiene un inicio casi étnico para dar paso a un riff de estilo doom y no por eso aburrido o soporífero, ya se encargan las guitarras de ir coloreando los pasajes de la canción, especialmente en la parte anterior al solo y el desarrollo del mismo rizando el rizo.

''traitors gate'' se inicia con unos bonitos pero inquietantes arpegios de guitarra que desembocan en un ritmo de guitarra acompañado de la contundencia de la batería al galope. otra canción más que encajaría perfectamente en cualquier disco clásico de la banda.

''no surrender'' más riffs geniales, más estrofas evocadoras y más estribillos con coros de pregunta y respuesta sin ser más de lo mismo y las guitarras cada una en su papel, con personalidad y sonando muy bien diferenciadas.

''lone wolf'' es la rompecuellos oficial del disco, esto es para dejarse media salud en directo agitando la cabeza. me encanta cuando Halford canta sin prisas, dando tiempo entre frase y frase, es uno de sus fuertes e invita a gritar con él.

''sea of red'' guitarras acústicas sonando con añoranza y acunando una sorprendentemente bella voz de Rob, como premonición del final de la aventura.

Para mí, todo un discazo en términos generales y sin querer ser muy descriptivo en el desglose, eso os lo dejo a vosotros para que tengáis un feliz descubrimiento.
 
 
 
 
Mantengo humildes mis orejas.





sábado, 10 de marzo de 2018

Veneno


Arde la frente
late corazón
llora sudor la piel,
que ya no tarda en llegar,
que falta más poco que nada.

La tierra gira a tu favor
la aguja se retuerce en el reloj
la arena cae
la sombra crece
la noche se acerca.

Los zapatos sueñan con barro,
el barro con huellas,
las huellas con ser camino.

Escupe la mentira
y limpia tu alma. 
Escúlpemela a la cara
vacía cuerpo de su pestilencia,
que te hiede la boca
y de fiebre te brillan los ojos.
¡Dila cobarde!
Grítala,
déjala salir de tu cuerpo
y hazla carne,
pues siendo secreto
te está pudriendo
por dentro.




martes, 27 de febrero de 2018

La Cita





-¡Cuántas ganas tenía de verte! ¿cuánto ha pasado desde la última vez?¿cuatro semanas? ¿cinco?


-Hola mi amor, cinco, cinco largas y estúpidas semanas sin poder vernos


-Sí mucho, demasiado tiempo sin poder hacerlo cariño.


-Lo siento, no he podido venir antes


-Ya, me hago cargo, el trabajo, los niños. Por cierto ¿cómo están?


-Bien, como siempre hechos unos becerros.


-Y en el trabajo, todo …¿Bien?


-Siii, bueno, ya sabes. La última semana ha sido de locos


-Bueno, ya pasó. Ahora lo más importante ¿Cómo está lo más bonito de este universo y sus alrededores?


-Jajajaja. Que exagerado eres


-¿Yo? diría que me quedo corto


-Anda… no me saques los colores. Estoy bien, todo lo bien que se puede estar.


-Sigues dándole vueltas. Es eso ¿verdad?


-Si, no te voy a engañar


-Lo entiendo, ya sabes mi opinión.


-Sí la sé, quizás sea por eso que le doy tantas vueltas


-Es lógico que lo hagas


-De cualquier forma ya he tomado una decisión, por eso he venido también. Creo que esta será la última vez.


-¿Cómo?


-Sí. Es lo mejor para los dos. No podemos seguir así, no es justo para nadie.


-Amor mío la vida rara vez lo es. Mírame


-Ya, pero no me importa. Yo tengo que vivir conmigo y así no soy feliz


-¿Lo has pensado bien?


-Sí, no hay vuelta atrás.


-Por favor, piensa en los niños.


-¡No!. Estoy harta de pensar en todos antes que en mí.


-¿No puede haber una última oportunidad? Volver a considerarlo


-¡No!


-No lo hagas. Te quiero, no podré soportarlo


-Sí que podrás, solo te quedan unas semanas.


-Pero y si algo cambia


-Ya sabes que no lo va hacer. La sentencia es firme


-Mi amor. Hazlo por mí.


-Por ti lo hago, nada más que por ti, porque te amo con todo mi ser y porque no soporto la idea de pasar ni un solo minuto más en este mundo sin ti, sin poder tocarte, sin poder besarte. Esperando a que pasen los días hasta que llegue ése en el que te tumben en una camilla y te inyecten un veneno para matarte como a un perro. No, no puedo soportarlo ni un minuto más.Te esperé


-¡Noooo!


Entonces aprieta los dientes y acto seguido se derrumba, cayendo de la silla al suelo igual que si fuera una muñeca de trapo y comienza a convulsionar, como si esa misma niña, gigante e invisible que la hubiera dejado caer ahora la estuviera pateando con furia.

Los espasmos terminaron enseguida, el espumarajo blanco dejó de brotar de sus boca. Todo había terminado. Todo excepto los gritos y los golpes de desesperación impotente de aquel recluso de detrás de la mampara de seguridad.


FIN.



sábado, 17 de febrero de 2018

Poniendo alas a las letras.



La primera vez que en este mundo se oyó música fue sin lugar a dudas, el arrullo de una madre tratando de calmar a su bebé. La música es eso que conseguimos hacer cuando ordenamos sonidos, de tal forma que dejan de ser sonidos aislados para de alguna manera convertirse en algo nuevo y maravilloso.
La voz, por consiguiente, fue el primer instrumento musical.

Debieron de pasar muchos años para que el ser humano fuera capaz de idear un lenguaje con el que se pudiera escribir esa música, para que pudiéramos almacenar melodías y que no sólo fuera la memoria la que fuera capaz de atesorar esa información. Incluso para que se pudiera reproducir los sonidos que componen una canción sin haberla escuchado nunca. Con ese lenguaje cualquiera podría reproducir los sonidos en que su creador pensó al escribirla.

Desconocía que tuviera la capacidad de escribir música. Nuestra amiga Anabel me lo ha demostrado haciendo sonar estas letras que escribí hace ya. Gracias por poner alas a mis letras.

@hothorchata



Hola, soy Anabel, me cuelo hoy en el blog para compartiros la locución de uno de los poemas de estos chicos tan majos. Disfruté haciéndolo y espero que vosotros disfrutéis escuchándolo.

Si deseáis que ponga voz a algún otro relato o poema de este blog o de fuera, no dudéis en pedirlo, me sentiría muy agradecida. 

Saludos.

martes, 13 de febrero de 2018

RIADA #11








Azul, azul.

Una bocanada de aire, otra más, otra. Parecía un pez fuera del agua dando boqueadas desesperadamente en busca de aire. Se iba a hiperventilar. Pero el azul era tan intenso, tan brillante que quemaba los ojos…



Desde lo alto de la copa de un cedro, llegó el desagradable sonido de una corneja - ¡Despierta! Graznó

Y lo hizo de súbito, con la precisión de un verdugo que le sacase la cabeza del tonel de agua justo antes de que se ahogara, despertándolo,

¿Dónde estaba? Un momento, tenía que poner su cabeza en orden, porque aún no podía discernir con claridad qué era sueño de lo que no. ¿Estaba soñando ahora o lo hacía antes? Lentamente los engranajes comenzaron a funcionar, sus recuerdos empezaban a encajar de la misma forma que los dientes de las ruedas de un molino al recibir la fuerza motriz del agua o del viento. Había salido a correr, por eso llevaba esa ropa puesta. Pero estaba en un bosque, no en el parque de al lado de casa. Casa… El concepto rebotó por sus meninges como la bola de acero cromado de un pinball. El pensamiento, el recuerdo de su casa se hacía fuerte. Era un cuchillo caliente atravesando un cerebro de mantequilla. La idea crecía y lo llenaba todo. Casa, ir a casa era lo único importante en ese momento, qué más da dónde estuviera o porqué había venido. Era estúpidamente evidente, estaba en el suelo, desparramado en medio de un carril de arena, con su ropa de correr. Había tropezado, había dado un mal paso, había caído de bruces y había quedado un poco conmocionado, nada más. Puede que hubiera olvidado a qué vino hasta aquí pero ya lo recordaría. Se levantó y comenzó a sacudirse el polvo. Había tenido suerte, a pesar de la caída no tenía ni un rasguño. Sacó su smartphone del soporte del brazo y pasó el dedo por el cristal negro, que al instante reaccionó preñándose de luz. El teléfono funcionaba bien, afortunadamente no había recibido ningún golpe. Parecía mentira, casi estaba más aliviado porque aquel engendro tecnológico hubiera resultado indemne, que de que no le hubiera pasado nada a él. Igual que si fuera un perro que recibe las carantoñas de su amo el teléfono comenzó a vibrar. En la pantalla apareció el icono de un “teléfono” de los que solo servían para hablar y un número que no estaba asociado a ningún contacto de su agenda. Sin pensarlo lo seleccionó y lo arrastró hasta que el icono se volvió verde.
-Dígame
-Hola, buenos días. ¿Es usted el agente Arturo? Quiso saber una voz de mujer
-Sí, ¿quién lo pregunta?
-Soy la doctora Emma Gómez.

Aquel nombre, oírlo fue el manotazo que hace que todo vuelva a funcionar. Ahora lo recordaba, había venido buscando el Buen Pastor y le estaba llamando la forense a la que le dio la muestra para que hiciera la prueba de ADN. Si alguien le estuviera observando lo hubiera visto respingar igual que un marinero cuando oye la voz de “capitán en cubierta”.
-Buenos días doctora, me alegra oírla.
-Yo, no estoy tan segura de estarlo. Tenemos que hablar.
-¿Ha encontrado algo interesante?
-Sabe que sí. Pero ahora no es el momento de hablar de ello. Le mando la dirección de una cafetería. Mañana a las 21:00 estaré allí, ¿podrá venir?
-Sí, claro allí estaré.
-Bien, pues hasta entonces.

La pantalla mostró un mensaje escrito en letras blancas “La llamada de voz ha finalizado” sobre un fondo azul, un instante después se volvió negra.

Se quedó mirándolo un segundo. Cómo pensando qué hacer. Consultó la hora. Casi las doce de la mañana. ¡Dios qué tarde era! ¿Cuánto tiempo había estado conmocionado? Una nube cenicienta cruzó por sus pensamientos. Nunca le había ocurrido algo así. Cuando pasase todo aquello se haría un chequeo. Sí, sería lo mejor, aunque no fuera nada importante, no convenía dejarlo caer en el olvido, pero no ahora, ahora tenía otra cosa en mente. Giró sobre los talones y comenzó a andar en dirección al coche, que estaba en una especie de apartadero que formaba un ensanchamiento del carril, justo al comienzo, nada más abandonar la carretera comarcal, o al menos eso recordaba. Aquella broma de pésimo gusto con el mismo, le hizo sonreír. Apretó el paso y comenzó a trotar. De poco importaba ya que no hubiera encontrado el Buen Pastor, la cita con la doctora lo hacía un dato insignificante. Algo le decía que aquel mendigo le había dicho la verdad, toda la verdad, por muy extraña que pareciera.

A lo lejos se volvió a oír el graznido de una corneja, puede que fuera la misma o puede que no, lo que no dejó lugar a dudas es que el graznido sonó a carcajada. 

Continuará... 

RIADA #12 
RIADA #1