NOSOTROS

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miércoles, 7 de mayo de 2014

Recuerdo vagamente que era el año 1970 (ya peino canas) y mi hermano mayor se fué meses antes a Mallorca, salió del pueblo buscando su oportunidad y su libertad tambien. 
Al volver con sus vacaciones, trajo unos regalos y sus pertenencias, que las dejó en su cuarto, donde yo, cual comando suicida(tendría cuatro añetes) hacía mi incursiones buscando seguramente, no sé, el gran caramelo perdido, pero  encontré algo mejor. Algo que décadas más tarde cambió mi vida.

Entre el montón de ropa de la época (pantalones de pata de elefante, camisas con cuellos de dos metros y zuecos de madera, prendas impensables en ese pueblo de rancias tradiciones muy conservadoras) encontré unas cintas de cassette. Creo que mi hermana me enseñó a ponerlas en un artefacto extraño que servía para eso y pusieron la música que les dió la gana y yo, como era el menor, me tenía que fastidiar y escuchar lo que ponían ellos.

Pero mi venganza fué terrible. Me buscaba la manera de escuchar una cinta que había allí escondida y me llamaba la atención. Así que sin pensar en las ''consecuencias'', la tomé prestada, me metí en la cama, me tapé completamente y pulsé: play.

Con cuatro años no sabía mucho español y de ninguna manera podía saber inglés ni alemán, no podía descifrar aquel montón de letras puestas sin ningún orden ni manera lógica de entender qué podía decir aquello, pero ya era tarde para eso, la suerte estaba decidida para mí.

Empezó a sonar un ruido parecido a una carpintería y un tipo poseído por el demonio soltaba unos gritos initeligibles para mí, pero era tal la curiosidad, que dejé andar la cinta, aunque recuerdo perfectamente el miedo que me estaba dando de escuchar lo más parecido al infierno que yo era capaz de imaginar a esa edad.

Aún así, presa del miedo, me dejé llevar, no sabía nada, pero me dí cuenta que había unos ''tambores'' que marcaban con salvajismo pero con precisión unos ritmos básicos a mi entender y el tipo gritaba ''dentro de un orden'' y había unos ''instrumentos'' que chillaban molestamente, incómodamente, pero a veces tambien con cierta dulzura.

Acabó la primera cara. Seguía sintiendo más curiosidad, a pesar del ''caos'' sonoro que reproducía el aparato y le dí la vuelta a la cinta y de nuevo empezó a andar. Desde luego, no sabía qué esperar, pero sonaban las ''cosas'' como en la primera cara del cassette. Recuerdo terminar la cara B y volver a poner el inicio. Terminar y volver a poner. Y volver a poner...

La cinta era: Led Zeppelin II

Quedé absorto durante días con aquello. Al final cantaba yo tambien. A la larga, se convirtió en Mi disco, del que tengo cassette, Lp, Cd, rarezas, recopilatorios, remasterizaciones...

https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=Mln0RciE2o0