NOSOTROS

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viernes, 6 de mayo de 2016

Rallye a Las Negras. Visiones y recuerdos

No sé vosotros, pero para mí los 80's fueron una década digamos, peculiar. Grandes cambios en mi vida, proyectos, ilusiones, descubrimientos, decepciones, estados de conciencia alterados, nebulosas, espejismos, golpes, lágrimas, rebeldías y propósitos de enmienda.
Nada de esto es gratuíto ni exagerado viniendo de este Calavera con aspiraciones a #Boinómano

De pronto te asalta la juventud entusiasta y prepotente, te hipnotiza y se apodera de tí como en la película 'la invasión de los ultra-cuerpos'' te lleva en volandas de energía inagotable y te aferras a ello como un naúfrago a un madero.

Y huyes. Sin saber a dónde pero sí por qué. Pero quieres alejarte, aún sabiendo que tu pasado es tuyo y tu futuro tambien, pero huyes con la esperanza de la necesidad de encontrar otros mundos, otros seres vivos, otras conciencias y poder iniciar una nueva vida en armonía con todo lo que te rodea.


Huyes, aunque a veces lo que andas buscando se encuentra a pocos pasos de tu camino. Sólo hay que saber pararse y mirar con atención y con hambre en los ojos.


En este ir y venir de huir, un día de ''aquellos maravillosos años'' y a pocos kilómetros de mi pueblo, llegué aquí.

Aquí se respira otro aire más amplio de miras, más saludable en lo espiritual, hay otras expectativas de vida, con más permisiviad bien entendida, por supuesto.


Ver salir el Sol de la mar es algo mágico, místico, una experiencia que debería vivir cada ser humano al menos una vez en la vida.


Esto es el pueblo de Las Negras, en Almería. Paraíso natural. Y no es gratuíto el adjetivo. Al igual que mi pueblo, se encuentra dentro del Parque Natural de Cabo de Gata, Níjar y tiene una población de unos cuatrocientos habitantes aprox. excepto en verano, que se suele multiplicar el número.


Aquí todo es muy particular, como el patio de esta casa y todo tiene sus por qués.
Por qué el pueblo se llama Las Negras?

Según cuentan, el nombre del pueblo vino dado debido a que los habitantes de la cala San Pedro eran todos pescadores y un día salieron a faenar y la mar nunca los devolvió.

Las viudas de los pescadores buscando sustento llegaron a esta zona, se asentaron aquí y crearon su nuevo mundo.

Todas de luto. De luto riguroso de la época, de arriba a abajo. Pañuelo negro en la cabeza, zapatillas negras, vestidos largos. Una estampa seria y dura como la vida misma. 
Impresionante. De ahí el nombre de este lugar.

Merece la pena madrugar (o no acostarse, según las posibilidades) para estar aquí desde antes de las siete de la mañana, acercarse a la orilla o sentarse al filo de cualquier muro de una casa y como en una raga hindú, hacer la liturgia de recibir al astro Rey.

                                                                                                                                                  
Hay otros mundos, pero están en este, que decía el diálogo de la peli.

Bares, qué lugares...
En verano, en las calles, las playas o dentro de cualquier bar, te puedes encontrar con escenas muy pintorescas. Libertad en buena armonía..

Mientras ocurren estas manifestaciones improvisadas, uno puede sentarse al lado tranquilamente, disfrutar de un buen trago y hasta compartir algún comentario con el artista de turno.
Hay mercadillos casi a diario entre las calles del pueblo, gente haciendo ejercicios malabares, teatrillos, excursiones en barco, rutas en kayak, de todo lo que te pida la época estival.

Las Negras fué mi particular ''tabla de salvación'' donde venía a refugiarme en aquellos convulsos años 80's cuando necesitaba ponerme en armonía con mi interior. Un sistio donde era un visitante más, donde no me preguntaba nadie qué era, ni qué quería ser. Tan sólo importa el respeto y la solidaridad.
Nadie es imprescindible, pero todos son necesarios.

A veces, sobran las palabras.



De tus rizos me alimento
-de mis olas nacen cuentos.
Yo bañándome en tu cuerpo
-tú saliendo desde dentro.
Por milenios quedo preso
-yo te envío todo mi fuego
En el ocaso oscurezco
-para entonces, otro puerto
Mis olas se vuelven vientos
-y mi calor no es tan pleno

No te vayas de mi vera, que sin tu calor me muero!
-espérame bien temprano, que a la madrugada vuelvo.


Rallye fotográfico por Las Negras. Hay muchos más rincones en este salvaje lugar, pero os invito a que los descubráis por vosotros mismos.
A mí me dió la paz que andaba buscando en otros confines y desde entonces hasta hoy suelo volver de vez en cuando. Sobretodo si toca alguna banda. Y si los músicos son amigos, entonces ya no hay excusas que valgan.

Y como guinda del pastel, una pequeña pero gran joya que aún se conserva y se puede disfrutar desde cerca: las ballenas.



Las Negras, paraíso natural.

Y mi isla espiritual.