NOSOTROS

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jueves, 23 de febrero de 2017

Un archivo en PDF para romper el muro.




Hasta hoy no conoce el ser humano otra forma de dejar huella en el mundo que mantener la especie dejando descendencia y colaborando en la mejoría de la calidad de vida o por el contrario, su destrucción. Es el ying/yang de cada individuo, el karma heredado, la forma de encauzar sus energías hacia la luz o el lado oscuro, el tan mal llamado a veces camino fácil.
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Estar en la calle ''a ver lo que cae'' es una cultura heredada en su barrio humilde, por no decir marginal, con personas que en unos casos lo son por giros violentos de la vida y otros porque no quieren adaptarse y prefieren malvivir en el estilo callejero. Pan para hoy y hambre para mañana.

J. vive a caballo entre los dos estilos en su barrio, tiene un trabajo matutino que le permite ir tirando para sacar adelante a su mujer y sus tres hijos.
J. quería ser un tipo de gustos sencillos y trato afable, no quería complicaciones en su casa el día que se casara, por eso buscó una muchacha ''que saliera poco y le gustaran los niños''. La encontró, se casaron, se hipotecaron, llegó la descendencia y el gasto se disparó, por lo que por las tardes se dedicó a estar en la calle ''a ver lo que cae''.
''para la casa, aunque sean piedras'', ''siempre hay que llegar con algo, nunca con las manos vacías'' eran sus respuestas comodín cuando le preguntaban cuantas horas pasaba al día en la calle..
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Me pregunto por qué quieren atizarle a Trump por querer acabar lo que empezó Clinton en su día.
Me pregunto por qué le dieron a Obama el Nobel de la paz y no cerró Guantánamo.
Me pregunto por qué los países árabes de estatus millonario no quieren admitir refugiados.
Me pregunto por qué no han comercializado ya las vacunas para enfermedades hepáticas, pancreáticas, contra la leucemia, etc. juegan con nosotros, experimentan, somos ratas con derecho a voto..
Cualquier pregunta me vale para iniciar una tertulia de bar y criticar todo menos lo que hacemos en casa.

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Alguien le mostró a J. el mundo virtual. las tres uves dobles y el punto com y le dijo que podía entrar donde quisiera y tener lo que necesitara.
Consiguió un tlf. con 3G, después 4G, un ordenador de sobremesa, una impresora y un disco externo de 1 Tb.
Aprendió a localizar sus virus informáticos y neutralizarlos. ''Aprendíó'' todo lo relativo al uso del Excell y demás herramientas de trabajo, lo que le valió para mejorar su nivel de asalariado, pero no era suficiente para alimentar cinco bocas a diario. Las chapuzas que hacía por la tarde eran de ingresos aleatorios, había semanas de nada y otras de mucho, pero todo lo que tiene que ver con la calle puede ser muy volátil.

Tenía un coche pequeño, de los homologados en 1998, un vehículo ya harto de vivir y que no cumplía con las necesidades de seguridad y confort que necesitaba para transportar a la familia y sus herramientas.
Necesitaba con urgencia un coche nuevo, quizá una furgoneta que le sirviera para todo, pero no se podía gastar treinta mil euros en una.
Se le presentaba un problema que no le dejaba dormir por la noche. Su cabeza giraba como el centrifugado de una lavadora, mezclando sentimientos, necesidades y desesperación.
Sabía que tenía por delante un muro que tenía que sortear y no sabía si escalarlo, hacer un túnel o derribarlo..


J. entró al concesionario con su chándal, sus zapatillas deportivas nuevas y su cartera negra colgada en bandolera sobre el hombro izquierdo y sus andares de tipo de barrio, se dirigió a una mesa, pidió presupuesto, mostró las últimas  siete nóminas y escuchó las condiciones de pago del comercial.

-de acuerdo, sería tan amable de enviarme el presupuesto en PDF a mi móvil? necesito hablarlo con mi esposa y así le puedo enseñar todo con más claridad.
-sí, enseguida se lo envío
-
-bien, ya lo tengo, me voy ahora mismo a casa y cuando decidamos lo que sea, venimos y formalizamos.
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26 mil euros de furgoneta le pedían. Ni tenía el dinero ni se quería hipotecar de nuevo al menos ocho años, pero era imperativo tener un vehículo nuevo.
Ya en casa, pasó el PDF al PC, rectificó el precio con un programa específico y lo rebajó a 14500 euros. Lo volvió a imprimir rectificado y lo guardó en una carpeta con folios y otros documentos.

A la mañana siguiente J. se presentó en otro concesionario de estilo similar, buscó a un comercial y le enseñó lo impreso la noche anterior:
-mire, tengo esta oferta de esta casa, pero su coche me gusta más. Si me la iguala, me llevo el suyo. Lo quiero con lo básico, es para trabajar.
-esta oferta es muy agresiva, atinó a decir el vendedor, que no daba crédito a lo que tenía en sus manos. Déjeme consultarlo a mi jefe y le contestamos enseguida
-pero no tarden. lo necesito para ya.

J. sudaba. A pesar de ser invierno y vestir con su eterno chándal, sudaba. Sabía que cabía la posibilidad que el jefe de ventas se pusiera en contacto con la otra empresa para confirmar semejante ofertón, pero el caso es que estaba allí y no quería irse hasta verle la cara al comercial. Si la cosa se ponía fea, siempre podría excusarse con que los niños le habían trasteado el ordenador.

-mi jefe no sale de su asombro, pero aquí estamos para vender. quiere ver el vehículo?
-no es necesario, ya le dije que me gusta más el de ustedes y que lo quiero sencillo, sin extras y dígame las condiciones de pago, por favor.
-serían cinco años a 170 euros/mes
-bueno, si no hay más remedio, pues así será. aquí tiene la documentación que necesita. cuando me lo llevo? me urge para trabajar.
-mañana a media mañana le llamamos para que venga a por las llaves y se lo lleve.
-muy bien, mañana estoy aquí sin falta..

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Cuando le preguntan a J. qué tal le va con su nueva furgo, siempre contesta igual: de lujo, siempre cargada de chiquillos y melocotones!

Y de dudas sobre el día de mañana y de ''qué será eso de los exoplanetas, van a rodar Avatar II los de la NASA?
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... J. vive en un barrio humilde, por las mañanas trabaja y por las tardes se va a la calle ''a ver lo que cae''..



Mantengo humildes mis orejas.




miércoles, 22 de febrero de 2017

HUMO






Noto como las pulsaciones aumentan, como mi corazón se sigue acelerando. Es un niño pataleando, tiene una rabieta de nicotina, nada podrá consolarlo. Me muerdo las uñas, me atuso el pelo y ando de un lado para otro. No, no puedo volver a cejar, otra vez no.

En un extremo de la habitación, las colillas apagadas me miran desde el cenicero de cristal color topacio. Se burlan de mí. Son un aquelarre de brujas retorcidas y hediondas. Están vestidas de papel blanco y tienen ojos de ceniza.


‒“ Ven, ven con nosotras. Te estamos esperando. Ya no vas a tardar, lo sabes...jijiji .Es inútil resistirse”


Ya he completado la décima vuelta a mi circuito imaginario. Intento no oír sus palabras, no mirar al cenicero. Aún intento más no palpar el paquete de tabaco que llevo en el bolsillo del pantalón. De repente se ha hecho pesado, como si fuera de plomo. También noto su agradable presión en el muslo, casi en la ingle. Es una amante que me hace mimos, me seduce, quiere que la toque, que la bese, que prenda uno de esos cigarros que lleva dentro. Sólo quiere mi bien, en realidad pretende calmarme los nervios. Sólo un par de caladas serían suficientes. Poso las yemas de los dedos sobre la tela vaquera de los jeans y lo siento debajo. Percibo su calor, es casi como si estuviera vivo, como si fuera un órgano más, como una erección.

¡No! Tengo que apartar la mano, es una trampa. Son cantos de sirenas. En realidad quiere devorarme. Cambiarme un segundo de placer por la promesa de un infarto o de un cáncer. Cáncer que ya no sé si tengo, si ya no habré plantado después de innumerables inspiraciones de humo emponzoñado y pestilente.


El corazón sigue agarrándome el pecho. Algo se me ha colado en la garganta, parece una miga de pan que no puedo tragar del todo. Noto como la lengua ha crecido, ahora es una talla más grande que mi boca. Me siento igual que un náufrago que se muere por un trago de agua, solo que mi agua está colmada de amoniaco, benceno y alquitrán.

Me duele la nuca. Debo de tener la tensión por las nubes, el dolor romo en la base del cráneo, no puede ser otra cosa.


Otra más. He batido mi propio récord. Las brujas del cenicero siguen mirándome como fans de pompones cenicientos que jalean cada vuelta. Soy su jockey favorito, cada vez quedan menos vueltas para que llegue a la meta, para que llegue hasta ellas.


No sé qué hacer con las manos, me las llevo a la cara, me acaricio la barba en un movimiento reflejo e inconsciente. Los dedos me apestan a tabaco. Tengo que buscar algo que me distraiga, algo con lo que alejar esta imagen mental que se niega a irse de la cabeza.

He asociado el acto de fumar a todas mis rutinas, ir al baño, hablar por teléfono, tomar café, conducir. ¡Dios! es como vagar por un dédalo. Sé que en el centro está el Minotauro, pero mi Minotauro no es una bestia cornuda, es un cigarrillo y yo no soy ningún Teseo.


Me siento en una silla lo más alejado posible de la mesita donde están las colillas. He empezado a sudar y ya me he comido las uñas hasta el límite que marca el dolor y la sangre.

Creo que debería de dame más tiempo. No estoy preparado, aún no. Quizás mañana. Total, después de más de 30 años fumando, no creo que importe demasiado otro día. Sí, mañana tendré más fuerzas, más decisión; mañana lo conseguiré.

Sólo es una tregua, no es una derrota, no estoy vencido, mañana ganaré. Mañana...bonita palabra.


No sé muy bien cómo, pero ya tengo un cigarro humeante entre los labios. La primera chupada de humo azul ha sido maravillosa. Mi corazón ha bajado de pulsaciones y el dolor de nuca ha desaparecido por un instante. Las colillas del cenicero, ahora solo parecen colillas y el paquete de tabaco sólo una cajetilla de cartón. “FUMAR MATA” dice. Sí es posible, no digo que no. Algún día lo dejaré. Sólo es cuestión de proponérselo de veras. no es tan difícil. Lo dejaré cuando quiera.


FIN. 

lunes, 13 de febrero de 2017

SANGRE #9




SANGRE #9
 

La sangre y los jugos del solomillo a medio comer han empapado las patatas fritas de guarnición dándoles un desagradable tono parduzco. Apenas si lo he probado, no tengo hambre, mentira. Me muero por comer, por beber.

El Café de Amable, que también hace las veces de restaurante del The Book Factory, es tranquilo, coqueto y al contrario de lo que pueda parecer la comida que sirven es apetitosa, pero en realidad, no lo elegí por ninguna de estas características. Simplemente volví al hotel como un autómata.


La visión de Laura me ha impactado como una bola de demolición. Aún tengo sobre impresionadas las retinas con la imagen su cuerpo postrado, cuajado de piezas de metal y torturado por el fuego, aún tengo su grito en forma de luz azul dentro de la cabeza. Luego está aquella señora, su madre, una mujer desmoronada, que no paraba de hablarme de un traslado, de un marido enfermo, de su hijo muerto y de su hija agonizante, con la desesperación y sufrimiento en los ojos. Pude ver en ella igual que el que se asoma a un pozo seco con un farol. Se aferraba a esa idea, de una forma irracional, como si de alguna manera pudiera recomponer los pedazos de sus vidas, como queriendo juntar los trozos que todavía le quedaban de su marido y de su hija, como si acercándolos los pudiera salvar a ambos.

No sabría decir el tiempo que estuve en la habitación, puede que un par de minutos o puede que más de diez, debí caer en una especie de trance, se hizo un paréntesis, donde el tiempo no avanzó, en el continuo transcurrir del tiempo surgió una pompa de nada, de vacío que atoró del reloj de Dios. Fue entonces cuando algo me sacó de él, algo deshizo la embolia temporal, porque si no probablemente aún estaría en aquella habitación, junto a ella, junto a mi amada Laura. Fue una percepción sombría, igual que una mancha de fuel-oíl que quisiera emponzoñar el mar, la luz azul que emitía Laura, cegar aquella baliza de auxilio. Se acercaba como algo negro y espeso, como una lava purulenta y fétida. Primero percibí el descenso en la intensidad de la señal de Laura, su grito se amortiguaba. Sentí la necesidad de salir de allí, porque si yo lo podía percibir, aquello fuera lo que fuese también podría percibirme a mí. Jamás en mi vida había percibido esa oscuridad, esa contundencia negra que no permitía ni un atisbo de luz a su alrededor. Era un agujero negro que la absorbía con una gula feroz y despiadada.



Me escabullí apresuradamente, con el corazón encogido. Ya no tengo dudas aquello era lo que Laura temía. Su grito no sólo era de dolor, también era un grito de terror hacía aquello, hacia su otro... ¿hermano?



Solo me crucé unos instantes con él, estaba a escasos veinte pasos, venía hacia la habitación acompañado de un doctor. Perfectamente trajeado con un dos piezas azul marino y corbata granate. El pelo negro abundante, engominado y peinado hacia atrás Tuve el tiempo justo para desaparecer por los pasillos del hospital en dirección contraria. no creo que reparara en mí, aparentemente sólo era un obrero más del termitero.



Tengo que saber el porqué de ese traslado, algo huele a podrido. Empujo el plato con desgana. Pago la cuenta y bajo al garaje, solo hay una forma de saber. Quizás aquella señora no lo sepa nunca pero me ha dado un hilo del que tirar, ahora debo seguirlo hasta encontrar la madeja. Tengo que ir a la Clínica Virgen de San Lorenzo.

‒ Buenas tardes. Necesitaba información sobre los servicios de la clínica.

‒ Buenas tardes. Un momento por favor.

La recepcionista es una chica joven. Tiene el pelo rizado y rubio. Está limpio, huele a jazmín. Es una mujer guapa, con unos grandes ojos marrones que le llenan casi toda la cara, aún más por el aumento de esas gafas de montura de pasta color rosa chicle que usa, son un toque rebelde en ese uniforme casto y de blanco inmaculado que lleva, me gusta. Vuelve después de haberme dejado en espera para poder atender una llamada telefónica.

‒ Buenas tardes otra vez. Perdone en qué puedo ayudarle?

‒ Quería información de los servicios del centro. Tengo un familiar enfermo y me han comentado que en esta clínica podría encontrar los servicios que necesita.

‒ Pertenece a alguna sociedad médica o vendría de forma privada?

‒ No. Sería de forma privada.

‒ Por favor, puede usted esperar ahí ‒ me comenta indicándome unos sofás de terciopelo verde, que están unos metros más allá, en un lateral de la recepción y apostilla ‒ En un momento vendrá una persona que le podrá ayudar.

Vuelve a levantar el teléfono y comunica con una extensión interna. La pequeña sala de espera está lo suficientemente lejos, para que no se puedan oír las palabras que la recepcionista susurra al micro del teléfono, pero para mis sentidos es como estar a unos centímetros.

‒” ¿Ana? Hola, en recepción tienes un señor esperando, solicita información para un ingreso...No, no es de ninguna compañía...Por cierto es muy guapo...jajajaja...”

No puedo verla llegar, pero el golpeteo de sus zapatos sobre el mármol del suelo me informa de que “Ana” se acerca. El sonido es de unos zapatos de tacón, no son demasiado altos, lo suficiente para estilizar su figura. Le deben sobrar unos kilos o eso o es muy alta. Espero a que esté más cerca para girar la cabeza. Su perfume podría matar a un sabueso a diez kilómetros. Lo reconozco es “París“ de Yves Saint Laurent. Me levanta dolor de cabeza. No es el más adecuado para una persona que trabaja en un centro médico, demasiado dulzón y fuerte.



‒ Hola, buenas tardes soy Ana Cuaresma directora comercial del centro.

‒ Buenas tardes. Luis Cavero. (Miento)



Me tiende la mano. Ya me he levantado y se la estrecho. El apretón es franco, me mira a los ojos. Está segura de sí misma. La mujer que me encuentro coincide con el patrón que me había formado. 1.70 curvas generosas y unos kilos de más que no le sientan nada mal. Morena, de bonitos ojos negros y melena lacia del mismo color. Debajo de la bata blanca desabrochada, lleva un traje de chaqueta de falda negro, que deja ver unas piernas bien torneadas de gimnasio. La blusa blanca con cuello Mao. La miró directamente a los ojos, sin retirar la mano, percibo una leve dilatación de sus pupilas. El apretón de manos se acaba un milisegundo después de lo que debería. Le gusto.



‒Tengo entendido que quiere usted informarse sobre los servicios que puede ofrecer nuestra institución. Si tiene la bondad de acompañarme a mi despacho.




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08 - The morning never came. En la pantalla del reproductor del Spider, parpadean las letras en un azul eléctrico, anunciando que la última pista del trabajo homónimo de Swallow The Sun se va a reproducir en un instante. Lo he escuchado completo un par de veces mientras he montado guardia. Estoy aparcado a 200 metros de la salida de la clínica. La música comienza a sonar en el momento justo en que ella sale. La directora se dirige a un Mercedes clase A gris metalizado. El parking de empleados está rodeado por una valla de metálica que me permite observarla con claridad, de cualquier modo podría rastrearla por su olor con los ojos cerrados. Arranco el motor y me dispongo a seguirla.



En los escasos veinte minutos que estuve en su despacho, representando el papel de cliente potencial, la observé analíticamente, intentando extraer toda la información que me ha sido posible en tan poco tiempo. Con toda probabilidad divorciada, y no hace mucho más de un año. Lo atestigua la marca que aún tiene en la palma de la mano derecha, debajo del dedo anular, donde la alianza de casada le hizo un pequeño callo, y que todavía no ha desaparecido del todo. Qué duda cabe, el comentario de la recepcionista también me dio una pista de su estado civil, pero aquello me lo ha confirmado, es divorciada y no soltera. También he percibido cómo se ha sentido atraída sexualmente por mí. He podido oler debajo de su perfume como su sudoración aumentaba, como su sexo lubricaba y también he podido oír cómo su corazón aceleraba una octava su compás, como su sangre corría un poco más rápido por sus arterias. No lo niego, es guapa, pero no estoy aquí por eso. Lo único importante es que ella debe estar al corriente de todas las entradas y salidas de la institución. No es una clínica tan grande como para que no conozca qué se cuece dentro. Sin embargo no puedo asaltar su mente sino está predispuesta a ser asaltada, no sin que se sintiera molesta. Aunque no supiera el porqué, hubiera tenido una reacción adversa hacia mí y no me puedo permitir no tenerla de mi lado. Ahora se ha convertido en una pieza esencial en el tablero de este oscuro juego.



La sigo a una distancia prudencial, mi coche no es vulgar, podría llamar la atención facilidad. Afortunadamente mis sentidos me permiten hacerlo. La clínica Virgen de San Lorenzo no está lejos del centro de Valladolid que es adonde se dirige la directora. Después zigzaguear por el casco antiguo unos minutos llega a su destino, Calle Zorrilla 3. Paso de largo, vuelvo al hotel, con una sonrisa pícara en los labios, no tengo tiempo que perder. He tenido un golpe de suerte, cuando su coche embocaba la calle de su domicilio, ha recibido una llamada, por fortuna nuestros vehículos no estaban a más de 20 metros, he podido oír la conversación. Ha quedado con unas amigas para cenar y luego tomar unas copas. Tengo que prepararme, ella no lo sabe pero esta noche tenemos una cita. La caza ha comenzado.




Continuará...


 
SANGRE #1
SANGRE #2
SANGRE #3
SANGRE #4
SANGRE #5
SANGRE #6
SANGRE #7 

SANGRE #8

lunes, 6 de febrero de 2017

Turbo Lover de los Judas mal pronunciado.

Siempre dudo entre datarme o relatar de memoria, refrescar recuerdos. Entre contar datos fidedignos o compartir recuerdos, experiencias, anécdotas..


Pero luego pienso que lo que realmente me apetece es decir mis cosas tal cual las recuerdo, porque en plan técnico hay infinidad de blogs más que recomendables y yo ni tengo tanto tiempo como quisiera, ni quisiera ser un técnico más. No me alcanza pa tanto, ni sería yo.
Y como tengo más que asumido que cada día estoy más cerca de ser un ''abuelo cebolleta'', voy a empezar a asumir el cargo y voy a probar qué tal me sientan las zapatillas de andar por casa y el batín con babero...






'' ...sería allá por el ocheintaytantos una tarde de verano en el pueblo que salimos a goler por el puerto en plan ''a ver si ligamos, questamos a final de agosto y no hemos pillao ná que echarse a la boca'' y en un momento dado, entre chicos y chicas de allí alguien llegó con un Ford fiesta o similar, se paró porque conocía a una de las chicas y se bajó a saludarla y de paso (cómo no!) a ver si ligaba. Entre jiji, jaja, tonteo y babeo, dejó la música sonando. Se escuchaba claramente cada canción que salía por los altavoces, había de todo tipo de éxitos comerciales del momento, hasta que sonó una canción diferente a todas para mis orejas inquietas. Era algo entre heavy, techno...atrayente, pero a la vez inquietante por esa mezcla medio disco/techno de los samples que se usaban en la época añadidos a una canción heavy.


Al final me gustó, estaba muy bien grabada, se apreciaba mucha calidad y sonaba potente y con un estribillo muy pegadizo. Me acerqué al payo y le pregunté qué era eso que había sonado y el tontolaba dándoselas de estudiao y queriéndose marcar un número delante de las chavalas, me dice: era el '' txarbo labar de los Yudas''.




Tuve que MEMORIZAR semejante pijotá igual que lo hubiera hecho un loro (iba a decir ''papagayo'' pero no sé cómo se escribe)
Aquello me sonaba a grupo checoslovaco con influencias de Duran Duran, por lo menos!
Y sí, he dicho ''memorizar'', porque era sobre el año 1987, pero este dato no lo tengo claro. Lo que sí recuerdo bien, es que en esa época no existían móviles y menos con la App de Shazam, era todo a base de músculo. Mental, se entiende.


Tres días. Tres días faltaban para volverme a la capi y empezar a ''civilizarme'' otro septiembre más. Recuerdo estar repitiendo mentalmente ''txarbo labar de los Yudas'' desde el puerto hasta llegar a la casa de mis tíos en la otra punta del pueblo. Llegué, saludé y fui directo a una mesilla donde mis primas (que eran las únicas que estudiaban en la familia porque yo y otros teníamos otras aficiones) siempre tenían allí libros, lápices, rotuladores, libretas y cualquier tipo de artefacto que tuviera relación con el estudio. Arranqué media hoja de una libreta y escribí lo memorizado tal cual me lo pronunció el pijos-labis.




Con semejante manuscrito en mi poder, unas semanas después  entré (dónde podía ser, si no?)
Efectivamente, pues en la tienda de discos de mi colega Jose.


Aún hoy, después de estos treinta y tantos años, sigo pensando que Jose no era un comercial, un vendedor al uso. Cuando entraba a su tienda lo primero que hacía era conectar la corriente elñectrica y pinchar un LP. Solía viajar a Londres al menos una vez al mes y tardaba varios días entre las casi inexistentes vías de comunicación hasta la capital del país, los puentes aéreos y visitar otras tiendas de discos y representantes, lo cual le llevaba varios días, pero su catálogo musical bajo mi punto de vista, era el mejor de la ciudad.




Me comentaba a veces hablando de su negocio, que no ganaba ningún pastizal, pero vivía bien haciendo lo que le gustaba y eso sí es verdad que no está pagao con ná.
Tener este tipo de clientela le permitía conocer bien a cada persona que entraba allí y yo debía de poner unas caras muy peculiares porque casi siempre que me veía se sonreía y esta vez no fue para menos. Recuerdo que me dijo algo como: no sé si reirme primero y luego buscar el disco o al revés.
El caso es que empezamos riendo, porque cuando le enseñé el papel, imaginad la cara que puso al leer de mi puño y letra: ''txarbo labar de los Yudas''.




                               




Dicen que ''Turbo Lover'' de la banda inglesa de heavy metal Judas Priest es el disco más ''polémico'' de toda su discografía, lo cual y visto también con la óptica del paso del tiempo es algo más que discutible por diversas razones y no sólo por el ''atrevimiento'' (más que lícito de una banda de la repercusión internacional como es el caso de Judas) al mezclar samples y sintetizadores con el sonido de una banda de metal, también resultó ser un revulsivo en el estereotipado mundillo roquero, una jugada comercial arriesgada que les salió bien paulatinamente al paso del tiempo. Los discos anteriores eran a cual cada uno mejor que el otro y ya en la cima de la popularidad metálica se podían permitir ciertas licencias musicales tan cuestionadas siempre por los fans.
Esos fans que te lapidan si sacas dos discos de corte parecido, son los mismos que te acusan de ser un vendido a las modas y a la avaricia de las discográficas si te atreves en variar un poco en un disco por la necesidad imperiosa de cada artista por ofrecer algo más, por innovar. Eso tiene un riesgo y no tiene una fórmula exacta, puede salir mal.








En estos días se cumple el 30º aniversario del lanzamiento de ''Turbo'' y la banda, con buen criterio (a mi parecer) y autoafirmándose en sus creencias sobre el contenido del disco han publicado una edición de éste remasterizado junto con otros dos discos más en directo de las giras correspondientes.


Turbo es el primer disco del género heavy metal grabado en formato digital. Su contenido se empezó a fraguar en Marbella, ciudad favorita de los británicos para sus retiros compositivos y se terminó de escribir en las Bahamas, al ser el primer lugar donde existía un estudio de grabación con la tecnología de Sony Digital y los avances técnicos que incorporaba. Todo un mundo nuevo de posibilidades y una ''provocación'' para músicos experimentados que buscaban un extra en sus canciones o simplemente para subirse al carro de las nuevas corrientes en el mundo de la moda y por ende, de la música.




A los ojos de la banda, estas nuevas tendencias no pasaron desapercibidas y mucho menos para Rob Halford cantante del grupo y principal hostigador para elaborar un álbum que abriera otros caminos, probar a vestir las canciones con atuendos de pasarela, quizá demasiado chic en ciertas partes de canciones, pero con la remasterización parece que suenan en un plano más prudente, aunque siguen teniendo la misma presencia a lo largo de todo el disco.




Como comparativa, he decidido que lo voy a hacer con ''out in the cold'' por ser la más atmosférica al inicio y la mejor ambientada de principio a fín y es donde mejor creo que se distingue la remasterización del original y la magnitud que cobraba en directo. Cuidao, que el inicio de concierto es espectacular.


Las Autoridades Sanitarias advierten que: escuchar a Judas Priest a un buen volumen es muy adictivo, provoca estados de enajenación mental transitoria, exaltación colectiva y ganas irrefrenables de comprarse una moto:




La edición de este disco en su día marcó un antes y un después en el reconocimiento y popularidad de la banda, les hizo subir varios peldaños en la escalera de la comercialidad, lo cual les permitió darse a conocer a un nivel más masivo, ya que varias canciones del disco empezaron a emitirse en emisoras de radio de hits comerciales y programas de televisión.




Una cosa llevó a la otra  y de esta forma, la canción llegó a las manos del niño pijo con coche que se paró a ligar, yo memoricé aquel nombre tan sicodélico y así pude descubrir a esta magnífica banda así como el resto de toda su discografía. Con sus altibajos creativos, como todas las bandas, pero con un disco especial, de los que no dejan a nadie indiferente: o lo aclaman o lo repudian. Yo soy de los que aclaman, a la vista está.


Out in the cold remasterizado lo percibo con las guitarras sonando una con el sintetizados activado y la otra sin esos efectos. Más ''natural'', así como la batería es la misma y parece que se quiere percibir algo más nítida y el bajo se reconoce algo mejor con el sinte mejor mezclado. Ni que decir tiene que la voz sigue estando magnífica:




Si no existiera You-Tube estoy convencido que ni se me hubiera ocurrido abrir este blog, casi que no tendría sentido hacerlo, ya que uno de los principales objetivos que tengo aquí es el de la música, sus anécdotas, mis experiencias con la guitarra, etc.
Sin embargo, al subir algo a algún canal, en el cambio de formato se pierde cierta calidad tanto de imagen como de sonido. En la mayoría de casos, casi imperceptible. Pero los que tenemos orejas experimentadas no dejamos de tener esa sensación de pobreza sonora, sin que esto quiera decir que suene o se vea mal.


Lo mejor es (siempre que sea posible) disponer del disco en el formato que sea y reproducirlo en nuestro equipo habitual, el favorito, el que ya sabemos cómo suena y dónde tocarle. Es ahí donde nos vamos a dar cuenta realmente de la diferencia entre la grabación original y la remasterizada.
A tener en cuenta: saberse las canciones es casi indispensable a la hora de comparar las dos copias, sin prejuicios, sin reservas, con las orejas bien abiertas y con ganas de percibir en toda su plenitud todo lo que le llegue.










''en esa época tenía la nariz muy ocupada''
                                                                                  Rob Halford




''a día de hoy, sigo manteniendo humildes mis orejas''


                                                                                  Salvaorillo